La libra cae por la fortaleza del dólar y los riesgos de guerra

La libra esterlina se debilitó el lunes, cayendo a su nivel más bajo en más de tres semanas frente al euro y ampliando pérdidas frente al dólar estadounidense, mientras los inversores evaluaban las consecuencias económicas de la guerra en Irán.

La libra bajó un 0,15% hasta $1,324, marcando su quinta jornada consecutiva de declive frente al dólar.

El euro subió un 0,11% hasta 86,83 peniques tras tocar su nivel más alto desde el 6 de marzo, mientras el dólar estadounidense se mantenía cerca de un máximo de 10 meses.

La libra ha perdido ahora un 1,67% en marzo, reflejando la creciente presión tanto por factores globales como domésticos.

La fortaleza del dólar y la divergencia de tipos impulsan los movimientos

Los mercados de divisas siguen muy influenciados por la fortaleza del dólar, que se ha beneficiado del aumento de las tensiones geopolíticas y del cambio en las expectativas sobre los tipos de interés.

Si bien la libra se ha mantenido relativamente bien desde que comenzó el conflicto en Irán a principios de este mes, sigue siendo vulnerable.

Durante el mismo período, el euro ha caído alrededor de un 2,7% frente al dólar, mientras que el yen japonés se ha depreciado aproximadamente un 2,4%.

Un factor clave que pesa sobre la libra es la divergencia en las expectativas de política monetaria.

Los mercados anticipan que el Banco Central Europeo podría subir los tipos ya en abril, mientras que se espera que el Banco de Inglaterra retrase las bajadas de tipos, creando incertidumbre sobre la trayectoria de las tasas en el Reino Unido.

El alza de las rentabilidades de los bonos añade presión

Los bonos del gobierno del Reino Unido también se han visto sometidos a tensión.

La rentabilidad de los gilts a 10 años se situó cerca del 4,98% tras dispararse hasta el 5,118% la semana pasada, su nivel más alto desde 2008.

La venta masiva en bonos ha tenido efectos colaterales en los mercados financieros.

Algunos fondos de pensiones británicos han tenido que aportar garantías adicionales contra posiciones de cobertura.

Sin embargo, la situación sigue siendo menos grave que la turbulencia registrada durante la crisis de 2022 que provocó la dimisión de la entonces primera ministra Liz Truss.

Los estrategas señalan la dependencia del Reino Unido del gas natural importado, la inflación persistente y las finanzas públicas tensas como vulnerabilidades estructurales que han amplificado las reacciones del mercado.

Se acumulan vientos en contra políticos y económicos

Los factores internos se suman a las perspectivas cautelosas.

Analistas de Barclays dijeron que las tensiones geopolíticas han eclipsado los problemas específicos del Reino Unido, pero advirtieron que los riesgos fiscales podrían aumentar antes de las próximas elecciones.

Los inversores siguen de cerca las elecciones locales del 7 de mayo, donde se informa que el Partido Laborista del primer ministro Keir Starmer va por detrás de rivales, incluidos Reform UK y el Partido Verde.

Los datos económicos recientes también han debilitado el sentimiento.

La actividad empresarial del Reino Unido se expandió al ritmo más lento en seis meses, los costes de los insumos manufactureros aumentaron al ritmo más rápido desde 1992 y las ventas minoristas disminuyeron—lo que pone de relieve la creciente presión sobre la economía doméstica.

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