El BCE impulsa supervisión centralizada de MiCA bajo la ESMA

El Banco Central Europeo (BCE) ha respaldado formalmente una propuesta para transferir la supervisión de los proveedores de servicios de criptoactivos (CASP) a la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA). Este movimiento supondría el fin de la fragmentación actual, donde conviven 27 regímenes de licencias nacionales, para dar paso a un marco de ejecución único con sede en París.
La opinión del BCE, emitida en respuesta al paquete de mercados de capitales de 2025 de la Comisión Europea (COM/2025/941, 942, 943), posiciona a la ESMA como el supervisor directo de los proveedores de criptoactivos que tengan relevancia sistémica en toda la Unión Europea.
Esta iniciativa ya está encontrando resistencia por parte de los Estados miembros que desarrollaron su infraestructura regulatoria y sus ingresos por licencias en torno al modelo de autoridad nacional competente de MiCA.
Esta propuesta se integra en el Paquete de Integración y Supervisión de Mercados publicado en diciembre de 2025, diseñado específicamente para armonizar la vigilancia financiera y reducir la fragmentación del mercado europeo.
Al consolidar el poder en un solo organismo, la UE busca fortalecer su soberanía económica frente a modelos regulatorios externos, lo que implica que las empresas ya no podrán elegir jurisdicciones con normativas más laxas para operar en todo el bloque.
Jurisdicciones como Irlanda, Luxemburgo y Malta se han convertido en los destinos preferidos para obtener licencias bajo el marco actual de MiCA.
Una supervisión centralizada por parte de la ESMA eliminaría esa ventaja competitiva de la noche a la mañana. La gran incógnita no es si el BCE desea este cambio, algo que ha quedado claro, sino si el paquete de la Comisión podrá sobrevivir a la presión de los Estados miembros el tiempo suficiente para convertirse en ley.
¿Qué cambia para los exchanges y emisores de stablecoins bajo la supervisión de la ESMA?
Bajo la arquitectura actual de MiCA, los proveedores de servicios de criptoactivos obtienen la autorización de la autoridad nacional de su estado de origen y luego utilizan el pasaporte comunitario para operar en toda la UE.
Este modelo, que imita el funcionamiento de las firmas financieras tradicionales bajo MiFID II, genera en la práctica una asimetría en la ejecución.
Un CASP con licencia en una jurisdicción con una supervisión más flexible enfrenta una presión de cumplimiento materialmente distinta a la de uno en un régimen estricto, a pesar de que ambos tienen los mismos derechos de pasaporte.
La supervisión directa de la ESMA eliminaría esta brecha. Los exchanges de criptomonedas que superen un umbral sistémico definido reportarían a la ESMA en lugar de a su autoridad nacional, unificando los estándares de inspección y las estructuras de sanciones.

Para los emisores de stablecoins, el BCE presiona para imponer límites a los tokens de dinero electrónico (EMT) utilizados como activos de liquidación cuando no haya dinero del banco central de por medio.
Esto añade una restricción adicional a los emisores significativos que ya están bajo la vigilancia de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) al alcanzar los 5.000 millones de euros en reservas o 10 millones de usuarios. Exchanges como Binance y OKX, cuyas reservas han sido objeto de escrutinio, podrían verse directamente expuestos a estos límites de volumen.
Aunque el BCE busca este control sobre entidades sistémicas, las directrices actuales de la ESMA (ESMA35-24871704-2922) todavía se centran en requisitos organizativos y de competencia del personal, sin haber fijado umbrales numéricos definitivos de activos bajo gestión para definir qué es “sistémico”.
Esta falta de especificidad técnica sugiere que la transición hacia una supervisión centralizada requerirá un desarrollo normativo extenso, lo que otorga a las empresas un margen estrecho para adaptar sus estructuras de gobernanza antes de que la ESMA asuma el control total.
Los motivos del BCE y sus peticiones institucionales
La postura del BCE responde a las propuestas legislativas de finales de 2025 destinadas a profundizar la Unión de los Mercados de Capitales.
Junto al respaldo a la ESMA, el BCE ha solicitado formalmente una participación como miembro sin derecho a voto en la nueva Junta Ejecutiva de la ESMA para las discusiones que afecten a los proveedores de criptoactivos.

Esta petición es estratégica: permite al BCE influir en la supervisión de las mejores criptomonedas para invertir desde la política monetaria sin necesidad de una expansión legislativa de sus propias facultades.
Además, el BCE ha advertido que la ESMA necesitará personal y recursos financieros adecuados para absorber estas responsabilidades. Sin un aumento de plantilla, la infraestructura institucional podría verse desbordada, especialmente considerando que los periodos transitorios de MiCA expiran en el primer trimestre de 2026.
Este endurecimiento regulatorio en Europa coincide con una tendencia global donde grandes economías, como Japón, han reclasificado los criptoactivos bajo leyes de instrumentos financieros más estrictas.
Para el mercado, esta centralización en la UE se percibe como una señal de maduración institucional, aunque algunos operadores han interpretado la pérdida de arbitraje regulatorio como un factor de presión bajista a corto plazo para activos principales como Bitcoin.
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