Los Chatbots de IA PodrĂ­an Alejar Silenciosamente a los Usuarios de la Realidad: Estudio

En Resumen

  • Un estudio de las universidades de Copenhague y Exeter advirtiĂ³ que los chatbots amplifican vulnerabilidades mentales preexistentes.
  • Los investigadores describieron “derivas existenciales” donde usuarios anclan su visiĂ³n del mundo en respuestas continuas de la IA.
  • El debate creciĂ³ tras demandas contra Gemini de Google y una disculpa pĂºblica del CEO de OpenAI por un tiroteo masivo en CanadĂ¡.

A medida que los chatbots de IA se vuelven mĂ¡s emotivos, conversacionales y personalizados, los investigadores advierten que esas mismas caracterĂ­sticas podrĂ­an transformar la forma en que algunos usuarios experimentan la realidad.

Un nuevo estudio en formato preprint, “Rethinking AI Psychosis: Misnomers, Conceptual Limits, and Existential Drift”, examina las preocupaciones de que los chatbots de IA puedan reforzar delirios, paranoia y dependencia emocional en usuarios vulnerables.

“En el Ăºltimo año ha habido una proliferaciĂ³n de reportes mediĂ¡ticos sobre la llamada psicosis por IA”, escribieron los investigadores. “No sorprende que esto haya impulsado un creciente trabajo acadĂ©mico sobre las formas en que los chatbots de IA, como ChatGPT, Claude y Replika, podrĂ­an agravar o incluso inducir psicosis, generalmente entendida en tĂ©rminos de que los usuarios adquieran o mantengan creencias delirantes”.

El estudio de la Universidad de Copenhague y la Universidad de Exeter sostiene que los temores en torno a la “psicosis por IA” pueden simplificar en exceso el problema, sugiriendo que los chatbots amplifican vulnerabilidades preexistentes mientras reconfiguran gradualmente la forma en que los usuarios se relacionan con la realidad y con otras personas.

“Si la interacciĂ³n con IA fuera capaz de inducir psicosis de novo, cabrĂ­a esperar tasas significativamente mĂ¡s altas de incidentes clĂ­nicos”, señala el estudio. “En cambio, podrĂ­a suponerse que la interacciĂ³n humano-IA parece tener el potencial de encender o agravar problemas de salud mental preexistentes —y en relaciĂ³n con esto, que quizĂ¡s estas personas tambiĂ©n tenĂ­an vulnerabilidades que las llevaron a buscar interacciones mĂ¡s intensas con un chatbot en primer lugar”.

El artĂ­culo surge en un momento en que demandas judiciales, investigaciones penales y estudios acadĂ©micos se centran cada vez mĂ¡s en interacciones con chatbots vinculadas a tiroteos masivos, suicidios, dependencia emocional y pensamiento delirante.

En marzo, una demanda por muerte injusta acusĂ³ al chatbot Gemini de Google de reforzar los delirios y las “misiones” ficticias de un hombre de Florida antes de que se suicidara. Este incidente fue seguido en abril por una disculpa pĂºblica del CEO de OpenAI, Sam Altman, a la comunidad de Tumbler Ridge, Columbia BritĂ¡nica, luego de que la empresa no alertara a las autoridades sobre una cuenta de usuario vinculada al sospechoso de un tiroteo masivo ocurrido en febrero que dejĂ³ ocho personas muertas.

Los investigadores afirman que los chatbots pueden generar “espirales delirantes” al reforzar creencias falsas mediante la afirmaciĂ³n y la tranquilizaciĂ³n emocional. Sin embargo, el estudio Rethinking AI Psychosis sostiene que el fenĂ³meno se asemeja a formas mĂ¡s antiguas de psicosis moldeadas por las tecnologĂ­as dominantes de su Ă©poca.

El debate tambiĂ©n se ha extendido mĂ¡s allĂ¡ de la investigaciĂ³n en salud mental hacia las redes sociales. En una publicaciĂ³n reciente en X, Aaron Levie, fundador de Box, argumentĂ³ que los CEO pueden convencerse en exceso de las capacidades de la IA porque suelen ver resultados de prototipos pulidos sin lidiar con el trabajo operativo, legal y tĂ©cnico que se requiere detrĂ¡s de escena.

“Los CEO son especialmente propensos a la psicosis por IA porque estĂ¡n lo suficientemente alejados del tramo final del trabajo que aĂºn debe realizarse para generar la mayor parte del valor con IA”, escribiĂ³ Levie. “Entonces, cuando interactĂºan con la IA, ven los resultados del camino ideal, sin considerar las siguientes 10 o 20 cosas que deben suceder para obtener resultados sostenibles de los agentes”.

Los expertos describen esto como una forma de deriva epistĂ©mica: con el tiempo, los usuarios pueden depositar mĂ¡s confianza en la interpretaciĂ³n fluida del chatbot que en la evidencia externa o en otras perspectivas. Sin embargo, el artĂ­culo Rethinking AI Psychosis va mĂ¡s allĂ¡ con un concepto que los autores denominan “deriva existencial”, describiendo un desplazamiento gradual en la forma en que una persona experimenta la realidad misma.

“Crea una grieta entre la persona y el mundo social compartido, al tiempo que revela la realidad de una nueva manera, estabilizando asĂ­ una perspectiva particular —a menudo idiosincrĂ¡sica— sobre el mundo”, escribieron.

Los investigadores sostienen que los compañeros de IA simulan comprensiĂ³n emocional e interacciĂ³n social sin ofrecer un desacuerdo genuino ni una perspectiva independiente. Con el tiempo, los usuarios pueden comenzar a sentirse emocionalmente anclados dentro de una visiĂ³n del mundo continuamente reforzada por la IA.

Los autores señalan que se necesita mĂ¡s investigaciĂ³n para comprender cĂ³mo la IA conversacional afecta la salud mental a medida que los compañeros de IA se integran cada vez mĂ¡s en la vida cotidiana.

“Para entender lo que realmente ocurre en estas relaciones entre personas y chatbots, creemos que vale la pena volver al fenĂ³meno en sĂ­, lo que motiva una mayor investigaciĂ³n fenomenolĂ³gica”, escribieron. “En particular, en relaciĂ³n con la salud mental y cĂ³mo las interacciones humano-IA podrĂ­an, para bien o para mal, alterar las experiencias vividas de una persona sobre el mundo, sobre sĂ­ misma y sobre los demĂ¡s”.

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