Se observa que el peso mexicano mantiene un rango de negociación cercano a una década hasta 2026

Se espera que el peso mexicano se mantenga dentro de la misma franja media que ha definido su comportamiento durante casi una década, según una encuesta reciente de Reuters.

Desde julio de 2015, la moneda ha cotizado entre 16,00 y 22,00 por dólar estadounidense, con una media de alrededor de 19,20 en el punto medio y solo superando el límite superior una vez, durante el pico de la crisis de la COVID-19 en 2020.

Los analistas encuestados por Reuters entre el 28 de noviembre y el 3 de diciembre ven pocas razones para que ese patrón cambie a medida que se acerca 2026.

Predicen que el peso se debilitará modestamente un 3,4% para cerrar en 18,92 por dólar en 12 meses, tras cerrar en 18,27 el martes, un nivel que lo sitúa cerca del centro de su larga trayectoria de negociación.

El rendimiento del peso se ha caracterizado por su estabilidad dentro de este rango, incluso a través de convulsiones políticas, ciclos globales cambiantes y el choque pandémico.

Esa resiliencia la ha diferenciado de muchos competidores de mercados emergentes. Las últimas proyecciones refuerzan las expectativas de que dicha estabilidad se mantendrá, a pesar de los crecientes riesgos tanto en el país como en el extranjero.

Desafíos a los que se enfrentan los pesos

Aunque las previsiones sugieren que el peso seguirá siendo estable en términos generales, algunos analistas advierten que el equilibrio de riesgos está cambiando.

El economista de Finamex Christian Admin de la Huerta Ávila afirmó que “los riesgos en torno a nuestra previsión MXN siguen equilibrados, aunque con una ligera inclinación hacia la depreciación.”

Señaló señales de desaceleración de la actividad económica y de menores entradas de remesas como factores que podrían debilitar el apoyo a la moneda.

Las remesas han servido durante mucho tiempo como un pilar estabilizador para la economía mexicana. Cualquier indicio de una caída en estos flujos amenaza una fuente clave de gasto de los hogares y de las entradas de divisas, que podrían afectar al peso.

La política monetaria supone otro riesgo. Se espera que el banco central de México, Banxico, relaje gradualmente la política tras mantener una de las posturas más restrictivas de América Latina.

Las perspectivas en Estados Unidos son menos claras: aunque se espera que la Reserva Federal recorte los tipos este mes, los responsables políticos podrían pausar el ciclo de relajación después.

Una brecha política cada vez mayor podría presionar al peso al erosionar la ventaja de tipos de interés que ha sostenido la demanda de activos denominados en peso.

Esa diferencia ha sido fundamental para atraer inversores extranjeros. Cualquier cambio en la postura relativa entre la Fed y Banxico podría impulsar movimientos especulativos contra el peso, lo que plantea dudas sobre su capacidad para mantenerse cómodamente dentro de su larga banda de negociación.

También se espera que el real brasileño se suavice

La encuesta también destacó tendencias en otras monedas importantes latinoamericanas.

Se proyecta que el real brasileño se debilite un 3,1% hasta 5,50 por dólar durante el próximo año, desde 5,33 el martes.

A pesar de la retrocesa esperada, el real ha subido un 15,9% en lo que va de año.

La previsión consensuada sitúa la moneda en 5,38 por dólar a finales de 2025, lo que implica un aumento del 14,9% en 2024, su mejor rendimiento anual desde un aumento del 21,8% en 2016.

El peso mexicano también ha registrado fuertes ganancias este año, con un aumento del 13,9%, y sigue en camino de un aumento anual del 12,5%, que sería su mayor avance desde el incremento del 14,9% registrado en 2023.

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